viernes, 18 de noviembre de 2011

ANIMUSIC - Música y animación 3d


Animusic es una compañia americana que se especializa en la visualización en 3D de música basada en MIDI. Fundada por Wayne Lytle, fue creada en Nueva York y tiene oficinas en Texas y California. El nombre inicial de la compañia era "Visual Music", en 1995 cambió a "Animusic".

Animusic es conocida por las compilaciones de animaciones por computadora que publica. Dichas animaciones están basadas en música en formato MIDI. Los eventos de los instrumentos MIDI, son procesados para generar simultáneamente la música y la acción en la pantalla, y lograr que cada movimiento corresponda a cada sonido. Muchos de los instrumentos aparentan ser robóticos o usan métodos curiosos para producir y para visualizar las composiciones musicales originales. Las animaciones se caracterizan porque suelen estar situadas en habitaciones o paisajes.

La música de Animusic es principalmente rock-pop. Consiste de secuencias sampleadas y editadas, que son reproducidas con pocos efectos. No hay canciones o voces, salvo por el ocasional sintetizador de coros. De acuerdo a los comentarios del director del DVD 2, la mayoría de los sonidos de los instrumentos son generados por sintetizadores de software. Muchos de los sonidos se asemejan a las opciones disponibles en los teclados comunes sometidos a alguna manipulación, como el pitch o la velocidad de reproducción para mejorar su timbre. 

Fuente: Wikipedia







jueves, 17 de noviembre de 2011

THE WALL RETURNS

Con más de 120 shows alrededor del mundo, The Wall regresa a la ciudad de México después de alcanzar récord de 9 fechas agotadas en el Estadio River Plate de Buenos Aires, Argentina. 

El año pasado, más de 45 mil personas presenciaron el espectáculo de The Wall en el Palacio de los Deportes.

El concepto para The Wall surgió en un concierto cuando un fan descontrolado perturbó a Waters, quine imaginó un muro entre la banda y la audiencia.

Waters planeaba invitar a Eric Clapton, Peter Gabriel y Bruce Springsteen para su presentación en Berlín, pero desafortunadamente no estaban disponibles para la ocasión.

Además de Roger Waters (voz principal, bajo), The Wall en vivo reúne a: Snowy White (guitarra), Dave Kilminster (guitarra), GE Smith (guitarra y bajo), Jon Carin (teclado), Harry Waters (órgano hammond) y Graham Broad (bateria).










Con información de OCESA


lunes, 31 de octubre de 2011

MIGRACIÓN MUSICAL, LA DIÁSPORA CULTURAL DE LOS PUEBLOS.

 

Comunicación intercultural

Históricamente el contacto intercultural ha sido clave para la innovación musical. La música actual es el resultado de muchos años de experimentación en distintas partes del mundo, el contacto entre diferentes culturas ha fomentado el "mestizaje" y el nacimiento de expresiones musicales de gran trascendencia, tales como el soul, el rock, el flamenco, el rap y muchas otras más.

En el ámbito musical cada discurso puede jugar un papel importante en la búsqueda y distinción de identidad de cada sociedad o colectivo social. La música y sus referencias varían sustancialmente de un sitio a otro. Sin lugar a dudas, uno de los valores representativos más fuertes de la música es aquel que funciona como símbolo de identidad nacional o regional, ejemplo claro de de ello son las comunidades de inmigrantes, quienes para afrontar el desarraigo sufrido por la necesidad de emigrar, están aferrados a su música tradicional con el propósito de preservar su identidad en un país extranjero.

En el caso de la música, cuyos orígenes provienen de diversos lugares, su riqueza de sonidos traza distintas huellas y rutas de pueblos que migraron de un lado a otro. Por ejemplo, la trascendencia de la música rock no sólo fue consecuencia de la amplificación, sino también de su herencia pluricultural.

El desarrollo de la música no puede ser separado de los desplazamientos de la población, ya sea como resultado de emigraciones, conquistas, exilio, conversión religiosa o simple demografía. El devenir de la música ha estado determinado por patrones más amplios de conflicto social y político, más que por las tecnologías sonoras o por los dictados inmediatos de la moda.

Al igual que las personas, la música no permanece inmóvil, viaja y se mezcla con los sonidos que encuentra en su nuevo hogar. La música nos ayuda a conocer mejor a otros pueblos, a través de la música pueden conocerse las costumbres y vivencias cosmopolitas de otras culturas, así como múltiples elementos comunes a los grupos humanos como son: el trabajo, la comida, el amor, el desamor, la amistad, etcétera. Es muy amplio el campo musical en el que podemos adentrarnos.

Pero, ¿realmente podemos hablar de procesos migratorios presentes en la música?, y de ser así: ¿qué papel juegan, dentro de estos procesos, la identidad local, la globalización y las diferencias culturales?

Procesos migratorios e identidad local

La música, al igual que la migración, ha estado en constante evolución a través de la observación y la transformación. Los migrantes retienen a través de ella su identidad étnica y aunque suene a cliché, los migrantes cantan canciones y tocan la música de donde ellos son. Las letras suelen resumir la resistencia, la nostalgia y diversos sentidos de identidad.

Las ciudades son lugares de migración, y pueden alojar un variado, y significativo, rango de géneros musicales que han viajado con los migrantes. Sin duda alguna los procesos migratorios presentes en la música se dan en el marco del intercambio cultural entre los migrantes y los residentes de origen, ya sea africanos llevados a Norteamérica como esclavos, migrantes económicos a las ciudades del norte o inmigrantes irlandeses a Austria.

Cuando un género musical es apropiado por otros grupos minoritarios y migrantes, quienes no han perdido aún cierto vínculo con su lugar de origen, la música es transformada en algo completamente nuevo en una variedad de formas, ya sea en sus letras, ritmos, instrumentos, melodías, etc.

Es por ello que las ciudades, que son el destino de un alto grado de inmigración, son, a la vez, sedes de producción e intercambio para nuevos estilos subculturales desde su lugar de origen. Como ejemplo: la música reggae, que emergió desde Jamaica y ha mitificado sus raíces africanas, viajó hasta Londres donde fue circulando entre las comunidades de inmigrantes, eventualmente mantuvo una fuerte influencia sobre bandas de música punk como The Clash; después llego hasta Nueva York, donde el sonido desarrollado en Jamaica llegaría a ser la base de las ejecuciones hip hop –y aquí otro cliché- en las esquinas de las calles, parques y canchas de baloncesto.

Son profundas las transformaciones sociales y culturales que tienen lugar en las ciudades, ya sea a través de la migración, el crecimiento de jóvenes subculturas o los nuevos paisajes mediáticos y musicales abiertos por las corporaciones de entretenimiento.

En la medida en que cruzan fronteras culturales y nacionales, las migraciones musicales ponen en primer plano los procesos de dislocación, transformación y mediación, los cuales jugarán más tarde un papel importante en la caracterización de las estructuras musicales, las producciones y las actuaciones en directo.

En la compleja estratificación social de las metrópolis y sus subculturas, resulta significativa la fuerza simbólica que adquieren los productos musicales cuando son apropiados por los colectivos sociales. Los artefactos de una industria pop presentes en el acto individual de comprar y consumir son apropiados en el ámbito de los rituales colectivos, que a su vez, definen las fronteras de una comunidad interpretativa.

La música juega un papel fundamental, dentro de estos colectivos sociales, en la dimensión del conocimiento, la búsqueda de identidad y la construcción colectiva de nuevos territorios culturales basadas alrededor de nociones imaginadas de tradición.

La música popular está estrechamente vinculada a los aspectos de identidad del lugar de origen de una comunidad, aunque ésta pueda experimentar una desubicación territorial derivada de su migración. A este respecto la frontera entre México y estados Unidos es un escenario que ilustra muy bien el tema de las relaciones entre música, identidad y lugar. En esta región, la música Tex-Mex funciona como un poderoso diálogo para grupos sociales desplazados de origen mexicano que pasan la vida habitando dos mundos, ya que no son reconocidos ni completamente como mexicanos ni como estadounidenses.

Por lo anterior, podemos afirmar que la migración musical trasciende las fronteras de la migración demográfica y rompe las barreras del lenguaje y las diferencias culturales. Así, la migración musical, se transforma en la diáspora de los pueblos –o más específicamente, de las comunidades de inmigrantes-. Pero, ¿cómo afectan la globalización y las diferencias culturales a los procesos migratorios presentes en la música?

camino trompetista blog2

Hasta ahora hemos abordado el tema de los procesos migratorios presentes en la música sin ahondar mucho, realmente, en lo que es la migración musical, antes de intentar definirla debemos entender este fenómeno no sólo como el producto de la migración demográfica, sino como un proceso evolutivo cultural que traspasó –y lo seguirá haciendo- las fronteras.

La globalización: el escaparate cultural

A mediados de la década de los 90, la ciudad de Manchester se convirtió en el sinónimo de juventud y cultura pop más importante del planeta, esto como consecuencia de una serie de cambios sociopolíticos y culturales que experimento la ciudad. Otras causas que originaron que Manchester fuera reconocida como la “ciudad pop” fueron la renovación arquitectónica del centro de la ciudad, con la conformación de una importante comunidad de viviendas de pisos, la tradicional inmigración irlandesa y la aparición del grupo Oasis en la escena internacional, cuya audiencia estaba conformada por hombres y mujeres menores de 30 años, quienes garantizaron el consumo de numerosos productos culturales procedentes de Manchester, principalmente de música pop.

Es la globalización –ideológica más que comercial- la que ayuda a transportar la música de un lugar a otro. En el proceso de encuentro de distintas expresiones musicales han acontecido interesantes fenómenos de interacción cultural. Por ejemplo, en una época persistió la idea de que la fuerza de la industria global de la música y el alcance de distribución de las corporaciones transnacionales condenaba a los países periféricos a ser sólo consumidores pasivos de los productos musicales del primer mundo. Esta idea incluso denunció a los movimientos de música pop locales como burdas imitaciones de la “decadente” música comercial norteamericana.

Lo cierto es que los contenidos subculturales de los movimientos de música pop de los países desarrollados experimentaron una relectura en la periferia, y en el proceso de asimilación incorporaron significaciones que les permitieron funcionar como armas simbólicas en las luchas y confrontaciones sociales de sus realidades locales. En algunos suburbios de Buenos Aires, grupos de jóvenes marginados enarbolaron las canciones de los Rolling Stones como himnos reivindicativos  de su identidad. En una pequeña aldea de Chiapas, una canción de Bob Dylan fue el canto de lucha de una comunidad indígena. Como éstos, hay un sinnúmero de ejemplos de los efectos de la globalización sobre la música y más específicamente sobre la migración musical.

Cabe señalar que el acceso a los productos musicales de las subculturas pop en las regiones periféricas en un principio forma parte de una cultura de élite. Su consumo no es tan homogéneo como en las sociedades industrializadas. Pasaron muchos años antes de que la música de los Doors o de los Ramones llegase a los barrios populares de Bogotá o de la Ciudad de México. En ese proceso de asimilación, que va deslizándose desde las élites a los sectores menos favorecidos de la población, la música va adquiriendo atributos subculturales válidos para la realidad local.

Las diferencias culturales

En este punto, hay que reconocer que la globalización comercial también le ha hecho daño a la diversificación de la música. Por supuesto que los hombres encargados de la industria notaron los efectos de la música en la sociedad y viceversa, la respuesta fue la World Music, definida y construida por el mercado global de la música, un producto extraído de las regiones más tradicionales del mundo, selectivamente apropiado, cuyos sonidos poseen connotaciones exóticas y de exaltación étnica, con toques de pobreza y simplicidad. Y aún cuando los músicos de varias partes del mundo están resistiéndose e intentan no ser barridos por la globalización, irónicamente, varios de ellos han sido etiquetados dentro del Worldbeaten sus propios lugares de origen, a pesar de su fuerza local y nacional.
La World Music es un ejemplo de cómo la música es simultáneamente un agente de movilidad y un referente de distinción conectado a un lugar fuera del primer mundo. A pesar de la globalización, la transnacionalización, la migración internacional y el soporte comercial de la música, cada género musical, en cualquier lugar, requiere de al menos cierta identificación local.

La diáspora cultural de los pueblos

Cuando hablamos de diáspora musical nos estamos refiriendo a la música que ha migrado de lo local al primer mundo y que de ahí es reinterpretada y proyectada a nivel global. Algunos movimientos de la diáspora suelen anunciarse en occidente como manifestaciones subculturales o del underground.

Hablar de la migración musical como la diáspora cultural de los pueblos es reconocer que los movimientos migratorios tienen efectos culturales que repercuten en todo el mundo y no sólo en los lugares en donde se manifiestan dichos movimientos. Es un ciclo que va de lo local, se proyecta a nivel global, vuelve a lo local –en una región diferente a su origen-, se reinventa y se vuelve a proyectar al mundo.
La migración musical es, por tanto, un proceso cultural evolutivo muy complejo, que requiere de análisis y estudios más profundos. Lo más sencillo es verla como un fenómeno cultural de la sociedad, producto del desplazamiento humano por el mundo, en conclusión: la migración musical es la diáspora cultural de los pueblos.

martes, 25 de octubre de 2011

Intervalo. Último fin de semana!



"Intervalo" muestra dos universos escénicos, el de una mujer esquizofrénica que cree poder manipular el tiempo y el de un hombre viejo que experimenta la muerte de su consciencia. Las historias giran al rededor de la pregunta ¿Qué es el tiempo? Que se ha convertido en una de las interrogantes del pensamiento científico y filosófico de la humanidad.

Escrita y dirigida por Guillermo Amador, "Intervalo" cuenta con las actuaciones de Denis González Noriega y Horacio Trujillo (becarios del programa Creadores Escénicos del FONCA) y llega a su fin en cartelera este fin de semana, viernes 28 y sábado 29 de  octubre en el Foro Quinto Piso. 

Para mayor información se puede consultar el blog de TEATRO DESDE LA NADA, compañía de arte escénico que trabaja en la creación de espectáculos multidisciplinarios. En 2010 montó su espectáculo surrealista "Mundos fantásticos para seres incompletos" y se ha presentado en el Festival Internacional de Tlaxcala Rosete Aranda, Festival Nacional Mireya Cueto y Festival Oniris.


Con información de Publimetro


lunes, 17 de octubre de 2011

Taller de Apreciación Cinematográfica "Y se apagan las luces..."



Taller de Apreciación Cinematográfica "Y se apagan las luces" ¡¡¡Niñ@s viendo pelis!!!

La Matatena, A.C. invita a participar en el Taller de Apreciación Cinematográfica "Y se apagan las luces..."
En 10 horas de duración, las niñas y los niños se adentrarán en el mundo de las imágenes en movimiento, conocerán las herramientas que les permitirán apreciar mejor el séptimo arte.

Este taller de apreciación cinematográfica pretende brindar a las niñas y niños las herramientas y el conocimiento necesarios para poder apreciar cualquier material cinematográfico y televisivo y exteriorizar sus puntos de vista, compartiendo sus experiencias y dando a conocer sus opiniones a través de comentarios y actividades que le permitan reflexionar en cuanto a los mensajes que están recibiendo. Asimismo que los niños usen su capacidad de pensar y analizar todos aquellos mensajes dedicados dentro de la cinematografía a la población infantil y promover el gusto por el cine.

Los asistentes a este taller podrán formar parte del jurado infantil que trabajará paralelamente en el 17° Festival Internacional de Cine para Niños (... y no tan Niños) en el 2012.

Taller de Apreciación Cinematográfica "Y se apagan las luces..."

Fecha: Sábados 12, 19, 26 de Noviembre y 3 de Diciembre de 2011.
Horario: de 10:00 – 12:30 hrs.
Duración del taller: 10 hrs. divididas en 4 sesiones de 2 hrs. y media cada una.
Lugar: La Matatena, ubicada en Av. San Fernando 426, Tlalpan.
Dirigido a niñas y niños: de 9 a 13 años.

Taller de Apreciación Cinematográfica.
¡Ven y conoce más sobre cine!
Inscripciones abiertas
¡Aparta tu lugar!
Mayores informes e inscripciones:
Tel. 50 33 46 81 y 50 33 46 82
Correo:
informes@lamatatena.org

jueves, 1 de septiembre de 2011

Taller de animación en plastilina Cuadro x Cuadro (Septiembre 2011)‏




La Matatena, A.C. invita a participar en el Taller de animación en plastilina Cuadro x Cuadro

El Taller de Animación en plastilina cuadro x cuadro ha sido creado para que los niños y las niñas conozcan más sobre cine y puedan participar de manera creativa y activa. Los niños se divertirán con la creación de sus personajes e historias y realizarán su propio cortometraje de animación en plastilina

Nuestro siguiente curso será del 24 de septiembre al 12 de noviembre. Durante 8 sábados (24 de septiembre, 1, 8, 15, 22, 29 de octubre, 5 y 12 de noviembre de 2011) disfrutarán y conocerán esta técnica de animación.

¡Aprovecha esta gran oportunidad de crear y animar!

Taller de animación en plastilina cuadro x cuadro
Fecha: los sábados 24 de septiembre, 1, 8, 15, 22, 29 de octubre, 5 y 12 de noviembre de 2011
Horario: de 10:00 a 14:00 hrs. 
Duración del taller: 32 hrs. divididas en 8 sesiones de 4 hrs., cada una. 
Lugar: La Matatena, A.C. 
Ubicado en: Av. San Fernando 426, Tlalpan 
Dirigido a niñas y niños: de 6 a 13 años

Inscripciones abiertas 
¡APARTA TU LUGAR! 
(Cupo limitado)

Informes e inscripciones
Tel. 50 33 46 81 y 50 33 46 82  informes@lamatatena.org

jueves, 11 de agosto de 2011

¿De verdad estamos tan solos?


Testimonio del investigador Efraín Bartolomé que fue divulgado en la mañana por MVS Radio, en el programa de Carmen Aristegui sobre una irrupción violenta e irregular a su domicilio por parte de elementos presuntamente de la PFP.








Efraín Bartlomé
Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.
Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.
Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.
Prendí la luz.
Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.
Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.
Mi mujer me gritó que me metiera.
Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.
Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.
“¡Abran la puerta!” era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.
Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.
Mi mujer está llamando a la policía.
Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.
Yo sigo soplando el silbato con desesperación.
En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.
¿Tres, cuatro, cinco?
Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.
Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.
“¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada…!” gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.
Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.
Policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo que serían “rifles de alto poder”.
“¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Al suelo, hijos de la chingada! ¡Al suelo y no se muevan!”
Uno de los hombres me da un manazo en la cabeza y me tira los lentes.
Alcanzo a pescarlos antes de que toquen el suelo.
Me quita el silbato.
−¡No golpee a mi esposo! –grita mi mujer.
−¡El teléfono! ¡Déme el teléfono! –le responde y pregunta si no tenemos otro teléfono o un celular.
Ella y yo nos arrodillamos primero y después nos medio sentamos en el suelo de cemento de este baño sin terminar.
Policías jorobados y nocturnos, como en el romance de García Lorca.
Quién lo diría: aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía.
Aquí…
Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamaras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza.
Uno de ellos, siempre amenazante, nos interroga.
Dos más permanecen en la puerta.
− ¡Las armas! ¡Dónde están las armas!
− Aquí no hay armas, señor, somos gente de trabajo.
− ¡A qué se dedica!
−Soy psicoterapeuta y escribo libros.
−¿Desde cuándo vive aquí?
− Desde hace treinta años…
−Cómo se llama.
−Efraín Bartolomé.
−Cuántos años tiene.
−60.
−A qué se dedica.
−Ya se lo dije, señor, soy psicólogo y escribo libros.
−Usted cómo se llama… –se dirige a mi mujer.
−Guadalupe Belmontes de Bartolomé.
−A qué se dedica.
−Soy arqueóloga y ama de casa.
−Cuántos años tiene.
−54.
−Tranquilos. Respiren profundo… Voy a verificar los datos.
El hombre sale.
Oigo ruidos en toda la casa.
Están vaciando cajones, abriendo puertas, pisando fuerte sobre la duela de madera.
Oigo ruidos afuera, en el cuarto de huéspedes, en la torre, en el estudio de abajo.
Nos cambiamos de posición.
Mi mujer pone algo sobre el frío piso de cemento.
Cinco o siete minutos después regresa el hombre y repite su interrogatorio.
Si recibimos gente en la casa, con qué frecuencia, cada cuánto salimos de viaje, quién cuida entonces.
Respondemos a todo brevemente.
Dice nuevamente que va a verificar los datos y que volverá a decirnos por qué están aquí.
El tiempo pasa.
Oímos que abren nuestro carro en el garage.
Voces ininteligibles en el patio del norte.
Más tiempo.
Varios minutos después se oyen motores que se prenden y carros que arrancan.
Mi mujer y yo seguimos en la oscuridad.
Comenzamos a movernos.
Sólo silencio.
Nos incorporamos con cierto temor.
Salimos del baño hacia la recámara iluminada.
Desorden.
Cajones abiertos.
Cosas volcadas en el buró.
La chapa de la puerta en el suelo.
Restos de la tranca destrozada.
La puerta de tambor machacada y rota, pandeada en su parte media.
Salimos al pasillo: un cuadro en el suelo y abiertas las puertas de lo que fueron las recámaras de mis hijos.
Desorden en el interior: maletas y cajas abiertas, cajones vaciados.
Vamos hacia el comedor: uno de los vidrios roto en su ángulo inferior izquierdo, muchos cristales en el piso.
La puerta de la sala está rota de la misma forma en que rompieron la de nuestra recámara: la chapa en el suelo y fragmentos de duela en el piso.
Está abierta la puerta de la torre y prendidas las luces del cuarto de huéspedes.
Salimos por la puerta de la sala y nos asomamos con cierto temor.
Nada.
Mi mujer llama por segunda vez a la policía.
Es en vano: piden los datos una vez más.
Dicen que ya enviaron una unidad.
Llego a la barda y me asomo: no hay carros.
El portón del garage está intacto.
Bajamos las escaleras hasta la puerta de acceso: rota igual que las de adentro.
El estudio de abajo está con las luces prendidas.
De por sí desordenado, ahora lo está más.
Vamos hacia la torre y entramos al cuarto de huéspedes: cajones volcados, revistas en el suelo, cosas sobre la mesa, puertas del clóset colgando, zafadas de su riel inferior.
Subo al tercer piso: una esculturita de alambre volcada pero no se nota demasiado desorden.
Subo a los pisos superiores: no hay daño en la salita de arte.
En el último piso dejaron abierta la puerta a la terraza.
Volvemos al interior: queremos tomar fotos pero no está la cámara de mi mujer que estaba sobre el buró.
“¡Tampoco está la memoria de mi computadora!”, grita.
También se la llevaron
Quiero ver la hora y voy al buró por mi reloj: ha desaparecido mi querido Omega Speedmaster Professional que me acompañó por casi cuarenta años.
Tiene mi nombre grabado en la parte posterior: Efraín Bartolomé.
Oímos que un auto se estaciona y nos asomamos.
Mi mujer llama una vez más a la policía: lo mismo.
Ya tienen los datos pero nunca enviaron apoyo.
Indefensión.
Del auto blanco baja un joven y avanza hacia la esquina.
Se asoma y regresa.
Lo saludo y responde.
Le preguntamos qué pasa y responde que viene en atención a una llamada de su amiga que vive a la vuelta y a cuya casa también se metieron.
Mi mujer pregunta de qué familia se trata, cómo se apellida.
Magaña, responde el joven.
¡Es Paty!, dice mi mujer.
Salimos a la calle y voy hacia allá.
Encontramos a Patricia Magaña, bióloga, investigadora universitaria, acompañada de su papá, en la calle.
Entraron a ambas casas la de ella y la de sus padres, con la misma violencia que a la nuestra.
Patricia y su hija estaban solas.
Sus padres octogenarios también estaban solos.
Volvemos a nuestra casa vejada y con la puerta rota.
Atranco la destruida puerta de la calle.
Con todo, mantenemos una sorprendente calma.
“Pudieron habernos matado”, dice mi mujer.
Yo imagino por unos segundos nuestros cuerpos ensangrentados en el baño en desorden.
¿Sabe el presidente Calderón esto que pasa en las casas de la ciudad?
¿Lo sabe Marcelo Ebrard?
¿Lo sabe el procurador Mancera?
¿Ordenan Maricela Morales o Genaro García Luna estos operativos?
¿Sabrán quién fue el encargado de este acto en contra de inocentes?
Antenoche volvimos a casa levitando, en la felicidad más plena, tras la amorosa y conmovedora recepción del público ante nuestro libro presentado en Bellas Artes.
Un día después, en la atroz madrugada, la PFP irrumpe violentamente en nuestra casa, quiebra nuestras puertas, destruye los cristales, hurga sin respeto en nuestra más íntima propiedad, nos amenaza con armas poderosas a mi bella mujer y a mí, a la edad que tenemos…
Y pensar que también son humanos los que hacen esto contra su prójimo.
Subo al estudio a escribir esto.
Allá, abajo, la ciudad parece embellecida por la calma.
Arriba la impasible Luna de agosto, casi llena.
Son ya las 6:35 de la mañana.
La luz de oriente comienza a colorear y a inflamar el horizonte.
La policía nunca llegó.
¿De verdad estamos tan solos?