domingo, 19 de septiembre de 2010

Óscar Martín Centeno





La epopeya surrealista

“Una vez llegaba tarde a una reunión, y me llamo un amigo por el teléfono móvil diciéndome que la gente me estaba esperando para que hiciera mi magia…” En aquella ocasión, Óscar sólo tenía que explicar un proyecto, sin embargo pensó que su amigo, sin darse cuenta, le había dado la clave, “…algo que enlazaba con un principio que siempre había estado buscando.”

De niño, Óscar quería ser mago, después quiso ser científico. Leyendo libros llenos de paradojas, las peleas de la física cuántica con la teoría de la relatividad le parecían epopeyas surrealistas. “En mi megalomanía infantil estaba seguro de que en un futuro daría con la teoría unificada…”

Después, en la adolescencia, vino la música y con ella la poesía. En aquella época comenzó a componer canciones. Tocó con varios grupos y más adelante se dedicó a hacer música con sintetizadores, “…pero faltaban algunos años para que el tecno triunfara, y Depeche Mode hacía canciones normales, así que me tuve que poner a hacer letras. De pronto me di cuenta de que aquello (el mensaje) podía ser importante…”

Posteriormente comprendió el funcionamiento de la métrica, del ritmo y se adentro en la vida y obra de algunos poetas del siglo XIX, “… me encantaban Byron, Shelley, Baudelaire, Rimbaud…”

Óscar nació en Madrid, España; su padre es maestro jubilado y su madre ama de casa. Tiene un hermano que es ingeniero de sonido y compositor, aunque, formalmente, se dedica a la informática. Sus padres provienen de Zamora, justo al lado del pueblo donde nació León Felipe, otro poeta que le encanta.

“Me gusta Madrid. Es una ciudad rápida, donde la gente tiene ganas de que ocurran las cosas, aunque escribo mejor en Zamora, que es una ciudad donde tienes la impresión de que todo ya ha ocurrido.”

La magia de lo inmaterial

Óscar combina la poesía con la música y la mezcla con un poco de video, imágenes, letras y con eso construye una escenificación experimental. “El resultado es multiforme. Hay gente que dice que es un concierto, gente que dice que es poesía actualizada. Ojala todo mundo pensara que es magia.”

A la hora de escribir las letras toma en cuenta que música podría realzarlas y que visuales las han de acompañar. Mientras escribe, toma anotaciones musicales y gráficas. Una vez que la idea está completa comienza a plasmar cada elemento.

“Compongo toda la música que falta, primero con el viejo piano, de ahí paso a Logic Pro, cuando finalizo la música las anotaciones de vídeo se convierten en animaciones en Motion. El resultado final lo monto sobre Final Cut Pro. Luego troceo, cambio, corto y transformo para dejar flexibilidad para el directo. De esa manera puedo tocar el piano, disparar líneas de bajo, cambiar la percusión y desarrollar el espectáculo dependiendo de la naturaleza del recital…”

Óscar señala lo que hace como “poética multimedia”, considera que es la única definición estrictamente correcta, “…creo que nos volvemos locos tratando de definir cosas que podrían reducirse a algo más sencillo. No qué es, sino qué pretendes con ello. No qué haces, sino qué buscas conseguir con lo que haces. Entusiasmar. Contagiar. Apasionar. Hacer llorar. Y para ello utilizo todos los medios que tengo a mi alcance…”

A la par de su poética multimedia, Óscar se dedica a dar conferencias y cursos. Con las conferencias intenta hacer lo mismo que en los recitales, las prepara con imágenes, video y a veces con música, tratando de transmitir las ideas de una forma atractiva. “Con el concepto de que no se trata de comunicar un mensaje sino de emocionar e interesar con él. No es un libro, sino una charla. La palabra debe elevarse, ser orgánica, emocional. Y eso sólo se consigue si logras llenarla de energía.”

Recientemente lo han contratado para trabajos de comunicación y publicidad. Por el estilo tan concreto que maneja dice que él hace “publicidad de autor”. En realidad, lo que le interesa es el marketing emocional por la libertad que éste brinda. Menciona que este tipo de campañas tienen la virtud de ser virales, se transmiten mucho mediante recomendaciones en Internet, lo que implica su repercusión de forma exponencial.

“Es sorprendente que un poeta pueda ser simultáneamente un hombre rentable. Alguien podría decir que así dejas de ser poeta. Que vendes tu creación. Yo podría decir que la creación siempre se vende. A ti mismo, a la persona que amas, a la persona que pierdes... pero lo que pienso de verdad es que la creación no se vende jamás. Es imposible. La creación es un valor personal, una combustión interna. Da igual lo que sea o para lo que sea. Vive por si misma. Y a veces ilumina.

De cualquier forma, aunque la experiencia del marketing viral le interesa, Óscar se sigue sintiendo más un poeta de conferencias, cursos y recitales. Lo del marketing lo toma como una aventura paralela, sin embargo admite que puede tener mucha relación con la “poética multimedia”.

En 1995, con 18 años recién cumplidos, decide emprender, junto con unos cuantos amigos, la proeza de realizar una asociación cultural, a la que llaman Grupo Artístico 8. “En un principio sólo hacíamos recitales, revistas y alguna pequeña publicación, pero con el tiempo se ha convertido en una asociación muy activa que gestiona diversos actos culturales. Ha pasado tanto tiempo por ese ocho infinito que parece haber sido paralela a muchas cosas de mi vida. Amistades, amor, pérdidas... Octo digital es un podcast de Grupo Artístico 8. Antes teníamos una audiencia de varios miles de descargas, pero por desgracia la poca disponibilidad de tiempo que tenemos hace que llevemos mucho tiempo sin sacar un nuevo programa, aunque no es un proyecto muerto en absoluto, sino que posiblemente esté pendiente de una revisión para hacerlo avanzar durante el presente año.”

Y aun cuando no sabe a donde lo llevara todo esto, supone que continuará escribiendo libros y seguirá con la poética multimedia. Con respecto a los premios que ha recibido, piensa que un poeta premiado siempre tiene el riesgo de convertirse en un poeta correcto. “La corrección puede acabar con la poesía.” Dice que espera arriesgar todavía más e ir avanzando en la investigación tanto textual, como visual y musical, pero sin olvidar que su motor es el entusiasmo y no la teoría.

Para finalizar la entrevista, Óscar nos platicó a grandes rasgos lo que la poesía multimedia le ha dejado tanto a nivel personal como profesional:

“Para mí es una forma diferente de entender la poesía, pero en el fondo, es la más primigenia. La poesía siempre ha sido esta pasión. Y siempre se ha transmitido con toda la magia de la que el poeta ha sido capaz. Lo extraño es que los poetas de ahora lean un papel delante de un micrófono y no intenten, ya no digo mediante la poesía multimedia, sino mediante todos los recursos que sean capaces de usar, de emocionar a los oyentes, de introducirles en el discurso poético hasta hacerles llorar, o reír, o apretar los dientes al darles energía para la lucha. Mi forma de entender la poesía siempre ha sido esa, y me he dedicado a la poesía multimedia porque es una de las formas más efectivas que conozco de transmitir la emoción poética.





Por todo lo anterior, en PERSONAJES SUBTERRÁNEOS consideramos que Óscar Martín Centeno es un mago del arte de lo inmaterial: la poética multimedia. Para disfrutar del trabajo de Óscar pueden dar clic aquí.



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